Historia del Sarmentero

Según diversas fuentes, las razones que llevaron a la construcción de la línea de ferrocarril que debía unir Alcañiz con San Carlos de la Rápita. D'una banda, la necesidad aragonesa de encontrar una salida al mar para sus productos, especialmente en cuanto a trigo y carbón. Por otra parte, parece ser que los militares vislumbraban en esta línea una función estratégica, siendo el Ebro la principal frontera natural tras los Pirineos en cuanto a posibles invasiones.

El caso es que el execussió de esta obra se convirtió en un proceso largo y complicado con varios momentos de parada de obras y problemas financieros de las empresas Concesiones. Así es como se inaugura el tramo que va desde la Puebla de Hijar hasta Alcañiz el año 1895.

Con la guerra civil esta línea termina cumpliendo la función estratégica que algunos habían predicho y es por eso que la obra acaba siendo ejecutada por los presos republicanos. Las aletas de 2730 presos trabajarán entre el 1938 i el 1942 cuando la obra se da por terminada con su llegada a Tortosa y se concede la explotación a la RENFE.

“El sarmentero”, nombre con el que fue conocido este tren por su insistènsia al atravesar abruptas zonas plantadas de vid, nunca llegó a La Ràpita y por tanto no se convirtió en la salida aragonesa al mar. El tráfico generados por los pequeños pueblos que atravesaba no fueron suficientes para cubrir gastos y el 1973 se clausuraba definitivamente la línea.

Aun así, durante su periodo de funcionamiento transformó la vida de estos pequeños pueblos, especialments aquellos que, com Bot, tenían la estación muy cerca del pueblo. Es por ello que el hecho de hablar del tren todavía despierta recuerdos entrañables y caras de felicidad en los botencs.

L'any 2000 inaugura el tramo de la Vía Verde de la Terra Alta y posteriormente los del Baix Ebre y el Matarraña.